Cuaderno de bitácora – Entrada 1: Afrontar la crítica

Cuando empecé a escribir, uno de mis mayores problemas era que no era en absoluto crítico con mi propio trabajo. Cada cosa que escribía me parecía una obra maestra, hasta que escribía la siguiente y entonces pensaba que había escrito una obra maestra y que todo lo que hubiera escrito anteriormente apestaba.

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El viejo en el mar – Parte II: El ángel de la guarda

Tras cambiarme de pijama y lavar las sábanas a mano, decido tenderlas para que se sequen bajo las estrellas. Con el mar en completa calma e iluminado por la luna llena, y el crujido del vaivén de la embarcación como única compañía,  escurro la tela antes de extenderla, sujeta con pinzas, en el candelero de popa. Entonces tu recuerdo me sobreviene, como un fogonazo: Cecilia.

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Los últimos días

Sujeté su mano, fría como la escarcha, y observé sus ojos inertes. Se iba a morir. Todos los sabíamos, aunque nadie se atreviera a expresarlo en voz alta. La verdad es que llevaba muchos años con achaques, a lo que había que sumar un caso bastante avanzado de Alzheimer, pero ese domingo algo se rompió en su mente, y ya no volvió a reaccionar. 

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¿Qué hizo mal Lost?

Hace poco me ha picado el gusanillo y me he vuelto a ver Perdidos. La verdad es que, de primeras, me parece que es una serie que ha envejecido muy bien. Ya la había visto en su día, cuando fue todo un bombazo televisivo, y por tanto recordaba en lineas generales lo que iba a suceder en todo momento, y aun así me ha conseguido volver a enganchar de principio a fin.

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Sí, quiero

Siguiendo las instrucciones que le habían dejado en recepción, Luis se presentó en la habitación de su futura mujer antes de la ceremonia. Tenía entendido que esas cosas traen mala suerte, pero sabía que no era buena idea discutir con su pareja en momentos de estrés.

La puerta estaba abierta y una tenue luz anaranjada irradiaba el recibidor de la habitación. La estancia había sido iluminada con docenas de pequeñas velas aromáticas.

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